Relato Erótico: Mi vecino casado bisexual (Parte I)

Como todos los días iba camino al trabajo, durante la mañana mi vecino salía a su trabajo también poniendo a andar su microbus.



— ¡Hola vecino!. Le decía y él me respondía con una sonrisa y su mano diciendo: — «Hola vecino, que tenga un buen día».

Mi vecino era el típico hombre de cuerpo grande moldeado por el trabajo, su barriga y los pelos se le asomaban por su pecho de la camisa. Así y todo tenía unas manos gruesas de dedos gordos cómo describiendo que sus huevos y verga era así de gruesa también. Pronto lo podría comprobar.

Un día distinto a todos los otros, con sol y un aire tibio de mañana, mi vecino no podía poner a andar su autobus para salir a trabajar y me pidió ayuda.

Yo sentado arriba haciendo andar su vehículo el abajo intentando ajustar el motor para que diera partida. De tanto intentarlo pudimos hacerlo andar y subió a darme las gracias.

Me dio la mano y me miró a los ojos, me dijo muchas gracias vecino. Yo le dije de nada mientras no soltaba mi mano y me la apretaba fuerte. Mi corazón ya comenzaba a latir fuerte, como si presintiera que mi vecino algo quería decirme.

«Tengo muchas ganas de probar algo nuevo», me dijo. Yo le dije, ¿nuevo en que sentido? Él me respondió acercandose a mi oido, algo nuevo en el sexo.

No me soltó la mano y me llevo hasta la parte de atrás de su autobus, cerramos las cortinas y me llevo la mano a su paquete para que sintiera lo erecto que lo tenia, estaba muy parado su pene, se podía sentir por arriba del pantalón y su sierre ya se abría de tanto que lo tenia erecto.

Allí ese día tuvimos rico sexo. Lo que hicimos lo cuento en la parte 2.

Aquí puede leer la parte II de este relato erótico: Relato Erótico: Mi vecino casado bisexual (Parte II)

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